Grecas de colores, puntos amarillos, lenguas de lagartos, piel de salamandra, dientes afilados, cuernos, alas, uñas gigantes; monstruos, dragones, unos con ojos de misterio y otros desorbitados, formas inanimadas que parecen vivas, la magia les da movimiento cuando el tiempo deja de existir, las manos pacientes son las creadoras de fantasías e historia amenas.
Su espina dorsal puede ser un alambre o un simple carrizo caído de algún árbol que por mucho tiempo ha dado sombra, cómo descifrar las historias que pedazos de papel periódico han contado al mundo, y ahora son vertidas en el molde de la imaginación que dará vida a un cuerpo nuevo sin simetría.
Como en un rompecabezas, se va uniendo cada pieza de papel, vez con vez se delinea la musculatura de esa fiera que lanzará fuego y que en un descuido podría estar detrás de ti.
El encanto más sutil de la creación, es que al final resultará algo inesperado, el número de ojos y patas es una decisión que el azar tomará, una mezcla de animales desde los voladores hasta los que se reptan serán los elementos que formarán criaturas aberrantes, de manera similar a como sugería la teoría creacionista de Empédocles, donde las combinaciones estaban a merced de las fuerzas del odio y del amor.
Pero también puedes dejarle todo a la exactitud y llevar antes la imaginación al trazo, un posible retrato del futuro puede sugerir a las manos cuál será la naturaleza de su apariencia, el tiempo y el viento harán lo suyo, desvanecerán la humedad del papel poco a poco, al punto en que puedas ver las tintas delirantes diluirse en el agua para sumergir el pincel en otro color que dará firmeza a su brillante piel.
Es sin duda un proceso laborioso, que apoyado en distintas técnicas del arte popular, y aprovechando esa particular identidad que poseemos los mexicanos, logra conjuntar en diversas criaturas: imaginación, fantasía, realidad, colores y folklore.
Hace 73 años un sueño cataléptico reveló a Pedro Linares una tierra extraordinaria, logró plasmarlo a través de su más grande habilidad artística, la cartonería, su ingenio fue reconocido en 1990 con el Premio Nacional de Ciencias y Artes; originario del barrio de la Merced Balbuena de la Ciudad de México, hoy su legado es parte de la cultura popular mexicana, fue así como en las fronteras del inconsciente surgieron los alebrijes.
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